Podría pasar

Imaginemos por un momento que nos trasladamos en el tiempo. No un largo viaje que nos conduzca hacia un distante futuro, donde, o mejor dicho, cuando podríamos contemplar una Villena extraída de una película de ciencia ficción, o cuando nos sería posible observar la vida que le aguarda a nuestra más lejana descendencia.

No, lo que yo te propongo con el siguiente relato, amigo lector Ballestero, es un viaje a través de los ojos de una adolescente de la capital, hacia un tiempo futuro que ya tenemos, como se suele decir, a la vuelta de la esquina ...

 
26 de Agosto de 2006
 
Querido diario:
 
No sé muy bien que es lo que hago aquí, en un pequeño pueblo de la provincia de Alicante son playa ni centros comerciales ni nada de nada. Yo quiero volver a Madrid, no sé que se les ha pasado por la cabeza a mamá y a papá. Me dijeron que nos lo pasaríamos genial, que estaríamos a media hora escasa de la playa, la cual llevo todo el año sin ver, y que iba a disfrutar de las vacaciones como nunca.
 
Hemos llegado esta mañana. Papá quiso venir aquí, a Villena, a ver a un familiar suyo, un primo creo, que nos ha invitado a pasar unos cuantos días, al parecer, con motivo de no sé que festivales. Bueno lo cierto, es que papá vivía aquí de joven y se le ve con muchas ganas.
 
El caso es que papá cuando no quiere escuchar no escucha, y mis amigas, casi todas mis amigas, ya deben de haberse hartado de tomar el sol en Benidorm.
 
Y para colmo está lo de es extraño disfraz que su primo le ha dejado.
 
Tiene pinta de dar mucho calor y es todo negro, salvo por delante, que se marrón, adornado con unas extrañas cruces y liras doradas. Papá dijo que estaba muy cambiado.
 
 
27 de Agosto de 2006
 
Querido diario:
 
Esta mañana me he levantado sobresaltada. Cientos de personas han tomado las calles de este pueblo armados con escopetas de época, haciendo ruido casi sin dar un segundo de respiro. He llegado a pensar que había una batalla o algo en la calle. Casi sin tiempo ni de desayunar, papá me ha hecho vestirme para bajar con él a ver como armaban escándalo esos, como él los ha llamado, arcabuceros. Y es ahí, en la calle, estremeciéndome a cada estadillo, donde he disfrutado como una enana.
 
Si eran cientos los que disparaban, eran miles los que iban saltando y drisfrutando detrás de una banda de música, y otros tantos, los que sentados en terrazas, asomados a los balcones, de plantón en las aceras o en locales privados, no se perdían detalle de todo lo que estaba sucediendo.
 
El primo de papá nos ha llevado por un itinerario cuanto menos curioso, donde por toda la cara nos han invitado a beber refrescos a mí y cervezas a papá y a su primo, en una infinidad de estos locales privados. Parece que la gente de pueblo es mucho más amable y espléndida que la de la gran ciudad.
 
Pasando ya de la que habitualmente es la hora de comer, los estruendos parecían haber cesado, no tenía mucho apetito, pues estaba más que llena de refrescos, pero aún así, el primo de papá y su mujer nos ha llevado a comer a un bar, en donde Juan, que así se llama el primo de papá, me ha explicado que lo que se celebraba por la mañana era conocido como "El Pasacalles", y consistía en anunciar al pueblo de Villena la inminente llegada de sus festejos, pero que lo que se celebraría por la tarde y después por la noche, era mucho más importante, y que me daría cuenta de porque hay una canción en la cual se cita a este pueblo como "el segundo Madrid". No pude evitar la sonrisa, pero él parecía bastante convencido y convincente.
 
Poco después de comer, el primo Juan le ha dado un gorro de paja y un pañuelo a papá y ambos han dicho que se iban a un santuario, creo.
 
He declinado la invitación del premio Juan a acompañarles, y preferido quedarme con mamá y la prima Paqui, la mujer del primo Juan.
 
Ella nos ha explicado que se iban a "la Romería", que es una especie de peregrinaje o algo así, para traer al pueblo a su patrona, La Virgen de las Virtudes, aunque después me ha dicho que también la llaman La Morenica.
 
No era de noche aún, cuando por la ventana del salón del piso de los primos, me percaté de un intenso movimiento por las calles. Nuevamente, arcabuceros con los trabucos al hombro, dirigiéndose todos en la misma dirección. La prima Paqui colocó bebida y pastas en la mesa de su salón, al parecer esperaba visita.
 
Las gentes de Villena, poco a poco fueron tomando las aceras, y observé de algunos hombres que llevaban banderas de distintos colores.
 
Y entonces fue cuando me maravillé.
 
Una inmensa riada de gente, una marea humana, una multitudinaria comitiva se aproximaba por la carretera.
 
Tras las luces de los vehículos de la policía, bajo la expectante mirada de mucha gente en las aceras, en el piso de los primos, en todos los balcones que podía ver desde mis posición ... había muchísima gente más, de Romería con su Morenica, la cual avanzaba despacio, mecida con un suave balanceo, y arropada por el calor de una Villena, que le rinde la mejor de las pleitesías.
 
Incluso los propios villeneros hablan de Villena como su pueblo, pero, si de algo estoy segura, es que tal cantidad de gente no puede ser un pueblo.
 
Villena es una ciudad, quizás el primo Juan me exageró con lo del segundo Madrid, pero no se quedó muy corto.
 
 
1 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Es viernes. Villena es una ciudad muy interesante. Entre la gran cantidad de coches y peatones aun hay quien encuentra tiempo para pararse a contemplar como toda la ciudad esta adornada con luces y banderitas, e incluso, hay gradas montadas en las aceras más anchas y dibujos en el asfalto.
 
Hay un castillo. La prima Paqui dice que se llama "La Atalaya". Desde luego es impresionante, y también está decorado con grandes banderas de colores que cuelgan de sus almenas. La verdad que no tenía mucha idea sobre los festivales que celebra esta gente, hasta que la prima Paqui me ha llevado por la noche a un extraño recinto y he presenciado una celebración a la que ha llamado "La noche de los cabos".
Me es difícil explicar lo que he visto, pero seguro, que tardaré muchísimo tiempo en olvidarlo.
 
 
3 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Por la mañana me aseguró que por la noche me lo iba a pasar en grande durante "La entradica". Me pareció gracioso el nombre que le dio, aunque no terminé de entenderlo.
 
Nos llevó a un local privado muy amplio. Él lo llamó "la comparsa". Papá dijo que estaba muy cambiada. En unas letras negras metálicas sobre esa gran puerta se podía leer la palabra "BALLESTEROS".
 
En ese local había un gracioso dibujo de una pareja de novios bailando al lado de otros dos hombres que parecían estar bebidos. Me llamó la atención que en el dibujo de la pared, los tres hombres vestían las mismas ropas, como si fuesen trajes de época, ¿acaso esos trajes no son iguales que el que el primo Juan le prestó a papá?
 
También había una gran ballesta o algo así colgada del techo, y en las paredes, muchos escudos y armas antiguas. ¿Sería esa gran ballesta el motivo por el qué ponía "Ballesteros" en la puerta?
 
Y sobre todo, había una gran cantidad de gente, algunos sentados cenando apresuradamente, y otros, esperando a que los anteriores se levantaran para sentarse a cenar ellos.
 
Y fue lo que tuvimos que hacer, y aunque pudiese parecer estresante, no lo fue para nada.
 
¡La de fantas que me bebí! Y mamá, sin decirme nada, en la cena lo pasé genial. Conocía a unas chicas de más o menos mi edad, Tere y Sandra. No tardé en hacerme amiga de ellas.
 
Poco después, cuando el ritmo parecía ser más pausado, pude observar como aparecían unas personas que al parecer, eras los componentes de una banda de música, con la cual, todos los que estábamos allí salimos a la calle y formamos en fila. Yo no sabía muy bien para qué. Sólo sé, que instantes después estábamos dando una vuelta por media Villena, con la música de toda una banda detrás y sin parar de saltar. ¡Si hasta hubo hasta quien se dio volteretas por el suelo!
 
Cogido a los brazos de Tere y Sandra, no paré un segundo de saltar y gritar, pero me quedé corta al lado de papá. Entre todo el barullo y la música, pude entenderle. "¡Cuanto echaba de menos esto!".
 
 
4 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Me he levantado tarde y afónica. La prima Paqui me ha dicho que eso es normal y después, me ha prestado un pañuelo negro con un extraño emblema. No sé describirlo muy bien, pero en "la comparsa" ya vi ese emblema en varios sitios, como en las tarjetas que canjeamos por los platos que cenamos anoche.
 
La prima Paqui dice que me lié ese pañuelo al cuello pasado mañana por la noche. Dice que será una noche muy larga y que el tiempo puede ser traicionero y no debo confiarme por muy plácida que ésta sea. A mí ya me pica la curiosidad.
 
El primo Juan dice que las fiestas de Villena empiezan hoy, pero que será a partir de mañana cuando más disfrute.
 
De momento me ha dicho que esta noche hay una cena de gala en "la comparsa" y cuando le he preguntado a papá como debía vestirme, me ha dicho que lo haga como en nochevieja, pero en verano. Menos mal que tengo a mamá, porque desde luego, papá se explica como un libro abierto.
 
La cena de esta noche no ha tenido nada que ver con la de ayer. Parecía que estaba en el bautizo del hijo de nuestra vecina, que fue hace poco, allí en Madrid.
 
Durante la cena también me lo he pasado muy bien, da gusto ver lo poco que cuesta ser admitida en "la comparsa". Parece que todo el mundo allí conoce a todo el mundo. Papá conoce a mucha de esta gente. Aun no le he preguntado que clase de relación tiene con estos "Ballesteros".
 
Aún no habíamos terminado de cenar, cuando el primo Juan nos ha llevado corriendo calle arriba a una esquina desde donde se veía el castillo de "La Atalaya" de manera tan espectacular como la cantidad de cohetes y fuegos artificiales que se ha disparado desde allí. Después papá me ha contado que cuando el vivía aquí en Villena, los cohetes del día 4 de Septiembre los tiraban desde la estación del tren.
 
Me encantó la manera que se iluminaba todo con cada estallido. Me parecieron geniales, pero el primo Juan murmuró algo así como "Cada año, más flojos".
 
 
5 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
A pesar de haber aguantado hasta bien tarde anoche en "la comparsa", esta mañana el primo Juan me ha despertado temprano y me ha llevado, junto con papá, nuevamente a los "Ballesteros".
 
Nos han puesto un desayuno que bien podía ser toda una comida, casi no he podido con él, y después ha llegado una banda de música. Me he dado cuenta que habían unos muchachos vestidos de época, con trajes iguales que el que le prestó el primo Juan a papá e iguales que los del gracioso dibujo de la pared, los cuales, unos con banderas y otros con ramos, han formado en fila, de la misma manera que en "la entradica" delante de la banda, mientras todos los demás los hemos hecho detrás. Nuevamente, Tere y Sandra me han puesto entre ellas y me han explicado que nos dirigíamos a recoger a las "madrinas".
 
Salimos nuevamente con la música desde "la comparsa" e hicimos un largo itinerario hasta acabar frente a la plaza donde se encuentra la Casa de la Cultura, en donde ya había una multitud de gente.
 
Me encantaron los trajes de las "madrinas". Son muy chulos. Trajes típicos de villenera, según el primo Juan.
 
Justo al lado de la Casa de la Cultura está el edificio del ayuntamiento de Villena. El primo Juan me dijo que desde un balcó que puede observarse se iba a leer un pregón para inaugurar definitivamente las fiestas. Eso de la lectura de un pregón ya lo he visto en otros lugares, lo que no había visto es lo que ocurrió después.
 
Bajamos por un callejón a una calle principal, que a poco de estar viviendo en Villena, ya conocía perfectamente, y en ella, fui testigo de un desfile muy interesante.
 
El primo Juan me explicó todo acerca del mismo. Ya parezco toda una experta, catorce comparsas, siete en el bando moro y siete en el cristiano, un capitán, un alférez y una madrina y sus respectivos en versión infantil, también llamados cargos festeros, por cada una de las catorce comparsas, y además, todos aquellos que lo deseen pueden formar parte de una de ellas y desfilar, pero que ahora, sólo desfilarían los llamados cargos festeros. El resto a partir de esta tarde.
 
Y de qué manera.
 
Apenas habíamos terminado de comer en la comparsa, y nos dirigimos a ver uno de los desfiles más importantes, según la prima Paqui, de las Fiestas de moros y cristianos de Villena, "La Entrada".
 
Conozco esa melodía que sonó al paso de la banda de música de Villena, es "La entrada". La he oído otras veces en la tele, en las corridas de toros.
 
Esta tarde ha sido casi un viaje en el tiempo.
 
Las horas se me han pasado a una velocidad extrema, y he visto un espectáculo impresionante ante mí. Un enorme desfile de guerreros de la edad media, de exóticas melodías, de bailarinas ...
 
Vaya, creo que aún no soy esa experta que me creía. Esta mañana pensaba que todas las mujeres vestirían trajes típicos de villenera, pero al parecer, tienen sus propios trajes de época también, y como los hombres, forman en filas a las órdenes de una cabo.
 
¡Pero que despistada soy! ¡Si el viernes pasado ya vi a muchas mujeres hacer de cabo!
 
Y por fin, los Ballesteros se dejaron ver.
 
Busqué a papá y al primo Juan para saludarles, estaban entre las filas de detrás, y después observé todo lo que ocurría delante de mí, y me percaté de las músicas que escuchaba, y de lo jóvenes que son los cabos de los hombres, y de que las mujeres tenían dos trajes distintos, muy chulos ambos, y al igual que otras comparsas, los Ballesteros también tenían, una "escuadra especial", como la llamó la prima Paqui, puntualizando que era "Arqueros".
 
Los trajes de las mujeres son parecidos en cierta manera. Hay uno con pantalones y otro con una larga falda, y vestidas con este último, vi pasar a Tere y a Sandra.
 
Creo que me será difícil olvidar lo que he visto hoy, pero por si acaso, aquí dejo constancia de todo.
 
 
6 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Esta mañana el primo Juan y papá se han levantado muy temprano, a mí no me apetecía madrugar tanto, y menos después de acostarme tan tarde anoche. Aún así, sobre las once de la mañana me han despertado mamá y la prima Paqui, diciéndome que nos íbamos a ver otro desfile.
 
En esta ocasión, han sido todos los niños de Villena los que han salido a desfilar con los trajes de las catorce comparsas. Ha sido muy gracioso verlos tan formalitos a todos.
 
En los Ballesteros no hay muchos niños, pero los que hay se les veía muy contentos y a la vez muy serios. En Villena, al parecer, se llevan las fiestas desde bien pequeño.
 
Después de comer en la comparsa, he ido con Tere y Sandra a ver un montón de puestos de bisutería y muchas más cosas. Hemos estado por ahí un rato y me he comprado una pulsera que brilla un montón.
 
Bien avanzada la tarde, el sonido de los arcabuceros tomaba de nuevo las calles de Villena. Hemos subido hasta el castillo para ver la representación de una gran batalla, que se llama "La Embajada", según esa perfecta guía turística que es la prima Paqui.
 
Ha estado muy chula, el que iba vestido de árabe le ha dicho al que iba vestido de cristiano que o se rendía o le quitaba el castillo por la fuerza, y el cristiano le ha dicho que por aquí que te vi.
 
Me ha gustado mucho, después de la victoria del árabe, han plantado un gran muñeco de cara oscura y todo el mundo se ha retirado apresuradamente.
Por la noche hemos asistido a otro desfile, más largo y más espectacular, si es que eso es posible, que el de ayer.
 
"La Cabalgata!, que así lo ha llamado la prima Paqui, tiene una particularidad, y es que todas las comparsas que yaer salieron las últimas, hoy salían las primeras.
Esta vez no he tenido que esperar mucho tiempo para ver al primo Juan y a papá, que esta noche se han puesto en una de las filas de adelante.
 
Los Ballesteros han pasado envueltos en el color negro, con detalles en marrón para ellos y en rosa para ellas, y la noche, aunque muy larga, ha sido inmejorable.
Creo que no me importaría repetir otro año, total, no creo que la playa se mueva de donde está.
 
 
7 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Olvidé ponerme al cuello el pañuelo que me dejó la prima Paqui, y creo que nunca he estado tan afónica. Aun así, no quiero perderme detalle y por eso, y a pesar de acostarme anoche a las tantas, hoy a las once estaba en pie.
 
Poco después de almorzar, hemos bajado de nuevo a la calle y me sentado con mis padres y los primos Juan y Paqui para ver un acto que han llamado "La Ofrenda".
Es algo difícil de explicar. Las catorce comparsas forman por parejas y cada pareja lleva un ramo de flores o cualquier otra cosa para ofrecérselo, o mejor dicho, ofrendárselo a su patrona, La Morenica.
 
Pero en ocasiones puede verse como grupos de personas muy bien organizadas portan en hombros diversas construcciones perfectamente creadas con cosas muy cotidianas, como sobres de azúcar o legumbres.
Los Ballesteros también tienen un grupo perfectamente organizado que hace cosas de este tipo, y según el primo Juan, se han llevado premios por ello en más de una ocasión.
 
Hoy, nuevamente hemos ido a comer a la comparsa y después, nos hemos acerado otra vez a ver todos aquello puestos de bisutería y demás cosas que hay instalados en el llamado "Paseo Chapí", aunque esta vez, no me he comprado nada. Papá y el primo Juan se han ido antes de las cinco.
 
Luego, mientras estábamos en una cafetería cercana, la prima Paqui me ha hablado sobre una visita anual que realizan los Ballesteros a un centro geriátrico local con la intención de acercar las fiestas a las personas que residen allí, y que se estaba realizando en esos momentos, y que era donde habían ido papá y el primo Juan, y después me ha explicado lo que habría por la noche, un desfile de disfraces llamado "La Retreta", que al parecer, es de los más antiguos. Me ha invitado a salir disfrazada con ellos y he aceptado.
 
El itinerario que hemos seguido durante "La Retreta" ha sido bastante largo, y durante todo el tiempo no he parado de saltar, correr, beber refrescos, ... Y todo ello, disfrazada como Tere y Sandra.
 
Durante "La Retreta" parece ser que se pierde por completo el sentido del ridículo.
 
Ya bien entrada la madrugada, hemos visto otro gran lanzamiento de fuegos artificiales desde el castillo de La Atalaya, aún más espectacular, que el del otro día.
 
 
8 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Ayer creía estar afónica y hoy sé lo que es estar afónica de verdad. No pienso quitarme este pañuelo del cuello.
 
Me han sacado a rastras de la cama para ir a ver otra "Embajada". Papá y el primo Juan llevaban horas en pie. ¿Es que la gente de Villena no se da cuartel en sus fiestas?
 
En esta ocasión ha sido el cristiano el que le ha dicho al árabe que o se rendía o le caneaba, y después, han representado la batalla a golpe de estallido de arcabuz y han retira ese extraño muñeco de tez oscura de entre las almenas.
 
Nuevamente hemos comido en la comparsa y hacia las seis de la tarde, la prima Paqui, mamá y yo nos hemos sentado en una de esas gradas a las que las gentes de aquí llaman tribunas.
 
"La Procesión", que así se llama el desfile que hemos presenciado hoy, a simple vista no es tan alegre como los de los días anteriores, pero es sin duda mucho más importante. Un acto solemne con el que los festeros de Villena y el resto de la ciudad rinden pleitesía a su querida Morenica.
 
Los Ballesteros se agrupan en este desfile en dos grandes bloques bastante numerosos, uno de mujeres y otro de hombres y no he podido ver ni a papá ni al primo Juan, aunque sí he visto a Tere y a Sandra.
 
El desfile ha durado varias horas, aunque quizás no tantas como los de los otros días. Claro que esta vez no habían ni caballos ni carrozas ni tantas bandas de música. Pero lo que sí había, era la pasión de todo un pueblo hacía una patrona, que sin duda alguna, debe sentirse alagada.
 
 
9 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Es el último día de fiesta aquí en Villena, es sábado y el lunes papá debe ir a trabajar, y yo comenzará mi primer curso de instituto.
Así que he madrugado, no quería perderme detalle. Pañuelo al cuello, he salido a la calle con papá y el primo Juan.
 
Bien temprano, los arcabuceros de todas las comparsas han salido desde la plaza donde está el ayuntamiento rompiendo el silencia de la noche con el arrogante estruendo de la pólvora.
Después, poco a poco todas las comparsas han ido formando y saliendo desde la misma plaza desfilando con bandas de música, y detrás de ellas, la imagen de La Morenica también tomaba las calles de Villena.
 
Desde una plaza situada calle abajo donde viven los primos Juan y Paqui, el pueblo de Villena ha visto partir hacia su santuario a su patrona, despidiéndola con salvas de arcabucería y ruedo de banderas.
Me cuesta trabajo pensar que a lo mejor es la última vez que la veo. Espero que no sea así.
 
Después de comer, el primo Juan y la prima Paqui me habían reservado una sorpresa, que para nada me esperaba, pero que sin duda alguna ansiaba más que cualquier cosa en el mundo:
 
¡Un traje de Ballestera!
 
Al parecer, una chica de la comparsa había tenido que irse por motivos de trabajo y no podía estar hoy en el último desfile, y como es buena amiga de la prima Paqui, se lo ha prestado para mí.
Era un traje de falta que me paraba como un guante, y que ha provocado que todos los pelillo del brazo se me pusieran de punta.
 
"La Entrada de nuevos Capitanes y Alféreces", es el último desfile de las fiestas de moros y cristianos de Villena tienen una particularidad, y es que alguna comparsas se desprenden de algunas piezas de los trajes. En el caso de las ballesteras con trajes como el que me ha prestado, sustituyen el tocado de la cabeza y el bombín por un gorro al que llaman "de paseo".
 
Por todo el tiempo que he pasado en la comparsa ya era muy amiga de Tere y de Sandra, así que me hicieron un hueco en su fila.
 
No he parado de saltar, de reír y de una, dos y tres ... ¡Vuelta!
 
Sin embargo, pese a que Villena recupera hoy el jolgorio y la alegría de sus desfiles ante la solemnidad del de ayer, es una alegría con un cierto punto de nostalgia. Una extraña paradoja. Todas las chicas de mi fila lo han pasado genial, sobre todo Tere y Sandra, pero en el brillo de sus ojos se podía ver que les tocará de nuevo esperar un año a tener aquí a su patrona y celebrar sus fiestas.
 
Después del desfile las gentes de Villena, festeros con trajes y festeros sin ellos, se han reunido en la "Plaza de Santiago", que así se llama ese mítico lugar, y tras escuchar los nombres de quienes ocuparán los cargos festeros durante el próximo año, y escuchar también un acta de premios, que particularmente pienso que celebrar las fiestas de esta manera ya es un premio para todos, todos han formado nuevamente y han vuelto desfilando hacía los locales de sus comparsas.
 
El último acto que celebran los Ballesteros es "La Cena de las Sobras", que es gratis para todos los socios y amigos.
 
Me he despedido de las amigas que he hecho, pues nos íbamos a dormir ya para salir mañana temprano hacia Madrid, y ellas me han dicho que me esperan al año que viene. Muy buenas chicas, Tere y Sandra. Me gustaría mucho volver a verlas.
 
En casa de la prima Paqui me ha dado una tremenda lástima quitarme el traje de ballestera, pero claro, no me lo podía quedar.
Pero eso sí, la prima Paqui me ha regalado el pañuelo con el emblema de los Ballesteros. Pienso guardarlo como oro en paño.
 
 
10 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
No me gustan las despedidas. El primo de papá y su esposa son dos personas de las que ya no se encuentra. Espero volver a verlos pronto. Ellos insistieron en que así sería, así que, finalmente nos despedimos con un "hasta luego".
 
Al menos no hemos encontrado tráfico en la autovía, salvo hasta que nos hemos aproximado a Madrid.
 
Ya en casa, deshaciendo mi maleta y mirando por la ventana pude percatarme de una infinidad de coches, de sirenas, del irritante claxon de algunos, de un gentío que corre apresuradamente, y eso que es domingo, pero aún así, se puede observar maquinaria pesada trabajando en una obra cercana, y más coches, y más sirenas. Una gran ciudad, una capital, nunca descansa, nunca duerme.
 
Y a pesar de todo, yo sólo veo silencio.
 
Sólo silencio.
 
 
11 de Septiembre de 2006
 
Querido diario:
 
Creo que el profesor de lengua que ha tocado en mi clase es un extraterrestre. Un hombre bajito y con muy mal genio.
El instituto no es tan distinto del colegio, y más teniendo en cuenta, que he coincidido en el mismo aula que todas mis amigas.
 
Ya en el recreo, hemos aprovechado para hablar acerca de lo que hemos hecho en vacaciones.
Lorena ha estado en Piles, e Irene y Naira han ido a Benidorm, como ya es habitual en ellas.
La verdad es que todas están muy morenas.
 
Yo les dije que he pasado casi todo el verano en Madrid, salvo los últimos días donde he estado en Villena, una ciudad de la provincia de Alicante.
 
No les sonaba para nada, cosa que no me extraña, porque las tres son completamente ignorantes en el tema de la geografía, aunque yo nunca les digo que deben mejorar sus conocimientos y no ver tanta tele.
 
Me han preguntado que cómo es la playa de allí, y yo les he dicho que en Villena no hay playa. Lorena me ha dicho que vaya rollo de vacaciones he debido pasar, sin ver la playa ni nada.
 
¿Playa? ¿Quién la necesita? Le he respondido yo.
 
 
 
Amigo lector, Ballestero o no, espero que hayas disfrutado leyendo esta historia tanto como yo escribiéndola.

Recuerda que los personajes que en ella aparecen no son reales y que las situaciones que narro podrían cambiar de manera imprevisible, yo sólo soy un cronista, y cualquier cosa PODRÍA PASAR ...


JESÚS BAENAS TORMO