Se edificó a principios del siglo XVI. Fue primero casa abadía, luego propiedad del cabildo eclesiástico y posteriormente fue adquirido con el concejo de la ciudad para casas consistoriales. Su construcción se atribuye a Jacobo Floerntino y no se descarta la participación de Jeronimo Quijano, continuador de aquel en la Catedral de Murcia. Destacan la portada y el patio de arcos carpaneles sobre columnas toscanas.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1968