Se me ha pedido por parte de algunos directivos de la Comparsa de Estudiantes, realizar la presentación del acto que esta noche nos congrega, la convocatoria del PRIMER PREMIO DE ENSAYO FAUSTINO ALONSO GOTOR, y aunque hay personas en la sala, contemporáneas de Faustino, que lo conocieron mejor que yo y lo trataron más que yo, he aceptado gustoso la invitación, por tratarse de Faustino, por la ilusión que ellos, los Directivos de la Comparsa, están poniendo para que todo resulte bien, y por mi condición de miembro de esta comparsa.

En esta noche voy a recordar algunos de los aspectos y facetas desarrolladas por este bilbilitano de origen (es decir, de Calatayud, para quienes no conozcan el gentilicio) que adoptó nuestra ciudad como propia. Aquí vino, echó sus raíces y vivió, como lo hiciera don José Chanzá ("el maestro Chanzá"wink o don Manuel Carrascosa (conocido popularmente como "el Maestro de la Música"wink, que a tantos “chiquillos” (como decimos en Villena) nos dio clase de música en los locales del Ayuntamiento donde está ubicado en la actualidad el Archivo Histórico Municipal.

Faustino alternó el ejercicio de su profesión de médico otorrinolaringólogo con su vocación al estudio e investigación sobre Villena, descubriendo aspectos desconocidos, tanto de nuestro pueblo, como de la comparsa de Estudiantes, su comparsa, donde fue un poco de todo, desde que ingresó en el año 1954, ocupando los cargos de Vocal, Vicepresidente y Presidente en distintos años no correlativos; Fue Capitán con su estimado "Morrudo" como Alférez, o "Morrudico" que diría Faustino (en este, como en otros casos, el alias de Antonio es más entrañable que su nombre propio).

Faustino fue Socio de Honor de la comparsa, Cronista oficial, y autor de la Historia de la Comparsa, todavía no concluida. Era el socio el número 10 en el momento de su defunción.

Yo le recuerdo en la pequeña habitación contigua al bufete de su hijo en el Paseo de Chapí, escribiendo en su mesa (la mesa de su despacho siempre me ha recordado la mesa de trabajo de quien fuera Archivero municipal, Antonio Cuéllar Caturla, mesa marcada por el paso de los años y los efectos del tabaco), rodeada de estanterías repletas de libros de medicina y botánica, historia y literatura; revistas, carpetas, archivadores, portafolios y papeles sueltos.

A su espalda, además de varias fotografías y retratos familiares, una cuadro con la reproducción de los famosos “Fusilamientos” de Goya, que –según me dijo en cierta ocasión- simbolizaba la independencia que todos anhelamos; y que la ilusión de su vida habría sido tener un despacho grande donde poder trabajar en condiciones. Muchas noches de verano, cuando estaba realizando algún trabajo, se había sentado después de cenar, y se le había hecho de día trabajando.

Enfrente, al lado de la puerta, una caricatura descolorida de ese extraordinario pintor y dibujante villenense que fue por Pepe Cortés.

En una de las paredes, varias cajas de cartón, con un hueco en la parte frontal y un rótulo identificador: HISTORIA, FIESTAS, CERÁMICA, GUERRA CIVIL, COMPARSA. . . ; cajas que adquirió de Normu, cuando estaba en El Carril, donde guardaba papeles sueltos con la documentación recogida en la calle cuando le contaban algo interesante, él tomaba nota en cualquier trozo de papel que tuviera a mano, un prospecto, un programa de actos, una servilleta de papel si estaba en un bar; cuando llegaba a su casa dejaba las notas en esas cajas, y luego abría a una ficha, que posteriormente utilizaba en sus trabajos.

Era su método de trabajo. La fotografía impresa en los carteles de esta primera convocatoria del Primer Premio de Ensayo que lleva su nombre y presentamos hoy, refleja muy bien lo que acabo de decir: Faustino, con el gorro de campaña de la comparsa –seguramente en alguno de los actos que se realizan fuera de los días de fiesta propiamente- toma unos apuntes, sentado junto a una mesa plegable, posiblemente en alguna de las dependencias de La Troya.

Yo diría que Faustino fue un amanuense, que también llegó a conocer las extraordinarias prestaciones que supone el uso del ordenador, para organizar y ordenar -nunca mejor dicho- con precisión y celeridad los abundantes datos que cual quier persona dedicada a la investigación va recopilando.

En este sentido, recuerdo también el asombro y alegría de José Mª Soler un día en su casa, mientras me enseñaba cómo había ordenado una larga retahíla de palabras en un momento; labor que ha mano resultaba poco menos que tediosa.

En su cuarto de trabajo guardaba cosas interesantes de Villena, como la famosa “Topografía médica de Villena” de Francisco Tarruella Rico; una obra inédita que, aunque inédita, se ha citado tanto o más que si estuviera publicada; papeles sobre la Guerra Civil... y libros, muchos libros entre los que se encontraba una colección de pequeños ejemplares "La hora XXV, al servicio del médico"; una especie de publicación periódica literaria que recibían los médicos, entre los que se encontraba el cuentecillo de Hemingway titulado "Después de la tormenta".

Aunque el encuentro con Hemingway ya se ha evocado varias veces, voy a mencionarlo nuevamente en esta ocasión, por la importancia del evento y gratos recuerdos para Faustino, dada la relevancia del novelista del que el año pasado se cumplió el 40 aniversario de su muerte y entre otros galardones, consiguió el Premio Nóbel de Literatura en el año 1954. Su experiencia con el escritor americano se debió a que Hemingway vino a España; le impactó el espectáculo de las corridas de toros, se convirtió en asiduo visitante de los Sanfermines de Pamplona, y por lo visto conoció y entabló amistad con el torero Antonio Ordóñez, hasta el punto de que, durante una temporada, le acompañaba a todas las corridas en las que toreaba. En las fiestas del año 1959, año en el que Faustino fue presidente de la comparsa de Estudiantes, el 7 de Septiembre Ordóñez vino a Villena a torear con Pacorro y Diego Puerta; Hemingway se hospedó en el desaparecido hotel Alcoyano que estaba en el Paseo Chapí. Faustino, que vivía al lado, salía de su casa vestido de Estudiante para dirigirse a la placeta de Santiago, a la tradicional cena de la sardina. Hemingway, que volvía de los toros, al verle, sintió curiosidad por el traje de Estudiante. Paró, bajó del coche y se pusieron a hablar por medio de su Secretario como intérprete, porque entendía nuestro idioma, pero prefirió oír las explicaciones en Inglés para no perderse los detalles. Faustino le explicó algo de las Fiestas de Moros y Cristianos; aspectos sociales, como el de que aquí igual lleva el traje un agricultor, un médico, un obrero o empresario, y nosotros desfilamos con una cuchara que simboliza a los “estudiantes sopistas” de los tiempos históricos, en una época de hambre, pero también de pundonor y apariencia, descrita magistralmente por Quevedo, como recuerda la estampa del “Dómine Cabra” del célebre “Buscón”, cuando dice: “Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo . . .”.También el bicornio, que nos ponemos en un acto, era una prenda de los antiguos sopistas; es decir, estudiantes que vivían casi de la caridad, que, dicho sea de paso, fueron retratados en sus loas por Sor Marcela de Carpio; dramaturga, poetisa y religiosa trinitaria, hija de Lope de Vega, fruto de sus amoríos con Micaela Luján. Sor Marcela recoge la cultura festiva popular, y el estereotipo del cómico que divierte al público haciéndose el muerto de hambre, al que tiene que complacer para comer algo más que berzas y disfrutar de la fama de los guisos conventuales. El motivo del poeta pobre estudiante que compone versos para que las monjas le den de comer, aparece en las “loas”.

Volviendo a su encuentro con Hemingway, Faustino se acordó de un librito que tenía en casa con la fotografía en la portada, y le pidió que se lo dedicara. Hemingway cogió la pluma, firmó y escribió la fecha de aquel 7 de septiembre del año 1959. Puso Ernesto; no Ernest sino Ernesto Hemingway. Cogió también la cuchara con sus grandes mano s -según me contó Faustino- y se rió; la misma cuchara con la que desfilaba en las fiestas, que él la llamaba la cuchara del Sr. Gway. También quiso que se la firmara, pero se entusiasmaron hablando, y al final se pasó y se fue sin hacerlo.

Faustino se lo agradeció y le invitó a la «Cena de la Sardina»; pero se excusó, porque tenía que regresar con Antonio Ordóñez.

Entre las facetas que desarrolló, además de su etapa de docencia, como profesor de Ciencias Naturales, en los comienzos del entonces instituto de bachillerato “Hermanos Amorós”, hay que destacar su colaboración prácticamente en todos los periódicos y revistas loca les. Suman más de cien los artículos publicados en el periódico mensual “Villena”, revista anual “Villena”, que por cierto acaba de ser presentada la de este año hace tan solo unos minutos en una de las salas de arriba; números extraordinarios del “Día 4 que fuera”, revista “Marquesado” (del Círculo Agrícola Mercantil), “Nuestra Atalaya”, revista de Navidad y Reyes de Las Virtudes, “El Eslabón”, y números extraordinarios de “El Catón”, revista de la comparsa de Estudiantes. Dirigió y escribió en el periódico mensual “Villena”, durante la primera etapa de la publicación, en Enero de 1968, coincidiendo también con su labor como Concejal de Cultura, actividad que continuó, como Redactor-Jefe en la segunda etapa de la revista, durante los años 1973-74 incluso cuando dejó la concejalía y le sustituyó en la dirección Augusto Vidal González, un notario que hubo en Villena.

El periódico o revista mensual en su primera época –según me dijo- prácticamente la llevé el todo, con ayuda de alguna persona, especialmente Rafael Quilis del Sacramento, que también escribió alguna cosa con el seudónimo Kilimanjaro, yo le propuse el nombre, sacado de las descripciones que hace Hemingway en un libro, “Las nieves del Kilimanjaro”.

Durante los nueve años de la tercera época de la revista, desde Mayo de 1981, hasta Octubre del año 1990, también participó con colaboraciones esporádicas; que firmaba unas veces con su nombre y apellidos o iniciales, otras con el apellido Gotor, el apellido que llevaba por parte de su madre, que a él le gustaba mucho; en otros se identifica con el pseudónimo “Otto” (por su profesión de otorrino) o “Galeno”, nombre del que fuera uno de los más destacados médicos de la antigüedad.

Sobre sus trabajos, no voy a enumerar la relación de cien artículos publicados; ya di a conocer en la revista anual “Villena” del año pasado, agrupándolos por temas y apartados. Hay artículos que se refieren a la vida cotidiana de Villena, o Ecos de sociedad; Otros dedicados a una determinada persona, como Jacobo Florentín "Un discípulo de Miguel Ángel trabajó y murió en Villena", D. El Príncipe Don Juan Manuel, la Beata Isabel de Medina, Francisco J. Tarruella Rico, Tomás Giner Galbis, Antonio Navarro Santafé, Josefina Soria, don Esteban Barbado, Sebastián García Martínez.El otro día, repasando mis notas para este acto, leía uno de sus textos, del año 1974, titulado "Carta del difunto Pere al Ratoncillo", donde aparecían algunos versillos en entorno villenero:

 

 “Si vas por el Bar Oliva,

que yo sé que sí vas,

te tomarás un caliente

que no te sentará mal,

y si vieras al tío Rojo . .

qu' es un hombre muy formal,

que se tome dos copicas

y que se venga p' aca.”

Artículos de Historia (general y local), como el titulado: "El camino de Jativa ¿es la vía romana que pasaba por Villena?"; "Villena en los viajes de Felipe II y Carlos III"; "La bandera de Villena"; "Los sambenitos de Villena"; "El cólera en Villena durante el siglo XIX"; El templo de Santiago'; "Lafuente de los chorros"; "Sobre las torres del Orejón". Otros artículos se refieren a las Fiestas, especialmente, a la Comparsa de Estudiantes; en títulos como la "Historia de la comparsa"; "El sable de la guerra de Cuba"; "Aniversarios de las Troyas"; También hay textos referidos a la Virgen de las Virtudes o el santuario.

Faustino también pronunció algunas conferencias, como la del “Cólera en 1885”, el día 25 de Marzo de 1982, con motivo de la Expo-fiesta; que conservaba Isidro Gosálbez, y del que se realizó una grabación en un CD, distribuido para recavar fondos para restaurar la ermita de San José; o la del año 1983, sobre la figura de Don Juan Manuel, con motivo del VII centenario de su nacimiento.

La última comparecencia pública, que yo recuerdo, tuvo lugar el 19 de  diciembre de 1997, con motivo de la presentación del libro “El pie frito” de Miguel Calatayud, donde aparece el famoso personaje Jaime El Barbudo. El acto tuvo lugar en la biblioteca pública municipal “Miguel Hernández”, que está justo encima de donde nos encontramos. Faustino habló del famoso bandolero Jaime El Barbudo, junto con el singular animador a la lectura Federico Martín Nebras.

Para terminar, justo es reconocer la labor de quien tantas horas de su vida dedicó al estudio de la historia local de Villena; de esa historia que Unamuno llamaría “Intra-historia”, para referirse a la historia de los personajes anónimos; esa historia que ocurre todos los días, aunque no figure en los libros.

Muchas gracias por su atención.

 

JOSÉ PUCHE ACIÉN - Casa de Cultura de Villena 20-12-2002