Fiestas de Moros y Cristianos de Villena: historia, tradición y evolución

Las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena son una de las grandes expresiones festivas de la ciudad. Durante los primeros días de septiembre, Villena se transforma por completo: las calles se llenan de música, pólvora, desfiles, trajes, banderas y miles de festeros que mantienen viva una tradición que ha ido evolucionando durante generaciones.

Aunque hoy conocemos perfectamente su estructura, sus catorce comparsas y sus grandes desfiles, las fiestas actuales son el resultado de una evolución mucho más larga. Su historia está ligada a la devoción a la Virgen de las Virtudes, a las antiguas soldadescas, a las representaciones de moros y cristianos y a la progresiva organización de las comparsas.

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De la devoción a una gran fiesta popular

La historia de las fiestas de Villena no comienza exactamente con las actuales Fiestas de Moros y Cristianos.

La devoción a la Virgen de las Virtudes se remonta a finales del siglo XV y constituye uno de los elementos fundamentales de la tradición festiva de la ciudad. Sin embargo, no debe confundirse el origen de esta devoción con el nacimiento de las actuales fiestas de Moros y Cristianos.

Con el paso de los siglos fueron incorporándose elementos de carácter militar y festivo. Las antiguas soldadescas, las salvas de arcabucería y las representaciones relacionadas con el enfrentamiento entre moros y cristianos terminarían formando parte de una celebración cada vez más organizada.

A comienzos del siglo XIX ya encontramos en Villena un escenario específico para las embajadas y enfrentamientos simbólicos. La Junta Central sitúa en el primer tercio de ese siglo la construcción del primer castillo de embajadas.

En 1838 aparece además documentada la utilización de una efigie de Mahoma procedente de Biar, utilizada durante las representaciones de las embajadas. Ese mismo año se produce otro cambio fundamental en la relación de la ciudad con su patrona: la Virgen comienza a trasladarse desde el Santuario hasta Villena durante las fiestas de septiembre, en lugar de ser los vecinos quienes se desplazaran hasta el Santuario.

Un año después, el 18 de abril de 1839, se crea la Junta de la Virgen, encargada de organizar los actos religiosos, y la celebración pasa a estructurarse en varios días.

El nacimiento de las Fiestas de Moros y Cristianos

El momento decisivo llega en la década de 1840.

En 1845 las celebraciones ya aparecen documentadas expresamente como «Fiestas de Moros y Cristianos». Tres años después, en 1848, queda establecido el esquema básico de los días principales, una estructura que, con numerosas transformaciones y ampliaciones, ha llegado hasta nuestros días.

Es también en estos años cuando comienzan a definirse las primeras comparsas.

Las dos agrupaciones que se consideran fundacionales son Moros Viejos y Cristianos, cuya fundación se sitúa tradicionalmente en 1843. Poco después aparece la Comparsa de Estudiantes, fundada según su propia tradición en 1845 y documentada en las fiestas de 1849.

En 1849 ya aparecen documentadas cuatro comparsas:

Aquella primera estructura no fue definitiva. Algunas comparsas desaparecieron y fueron apareciendo otras nuevas, hasta configurar progresivamente el mapa festero que conocemos actualmente.

De cuatro comparsas a catorce

La evolución de las comparsas es uno de los mejores ejemplos de cómo las fiestas de Villena han ido creciendo.

En 1863 aparecen documentadas tres comparsas, mientras que en 1884 ya eran nueve. Durante el siglo XX continuaron incorporándose nuevas agrupaciones hasta completar las catorce comparsas que forman actualmente las fiestas. La Junta Central sitúa en 1967 la configuración definitiva de esas catorce comparsas.

Hoy se distribuyen en dos grandes bandos:

Bando Moro

Bando Cristiano

Cada comparsa ha desarrollado con el paso del tiempo una personalidad propia, con su historia, indumentaria, música, símbolos, cargos y formas particulares de vivir la fiesta.

Precisamente esa diversidad es una de las características más importantes de Villena: no existe una única manera de ser festero.

La Entrada: mucho más que un desfile

La Entrada es probablemente el acto más conocido de las fiestas de Villena y uno de los grandes desfiles de Moros y Cristianos.

Sin embargo, su origen fue bastante diferente al espectáculo que conocemos hoy.

A mediados del siglo XIX comenzó a consolidarse como un desfile en el que las comparsas se dirigían a las afueras de la ciudad para recibir a la Virgen, que llegaba desde su Santuario, acompañándola posteriormente hasta la ciudad entre salvas de arcabucería.

Con el paso del tiempo, aquel desplazamiento fue convirtiéndose en una auténtica exhibición festera.

Hoy la Entrada reúne a las catorce comparsas, organizadas en sus respectivos bandos y siguiendo un orden establecido. Cada agrupación muestra sus trajes, escuadras, cabos, música y puesta en escena, convirtiendo el recorrido en uno de los momentos de mayor concentración festera de todo el año.

La Cabalgata y la transformación de la fiesta

Otro de los grandes desfiles de Villena es la Cabalgata, que nació en 1955 como un gran desfile nocturno.

Su aparición marcó un nuevo paso en la evolución de las fiestas. A partir de entonces, los desfiles fueron adquiriendo una dimensión cada vez más espectacular y se multiplicaron las posibilidades de expresión de las comparsas.

Durante las décadas posteriores fueron apareciendo también nuevos elementos, como las escuadras especiales, que permitieron introducir nuevas formas de vestirse y desfilar sin abandonar la identidad de cada comparsa.

En Villena, por tanto, la tradición no significa permanecer inmóvil. La fiesta ha cambiado continuamente y precisamente esa capacidad de transformación ha permitido que siga teniendo una enorme participación.

La Junta Central de Fiestas

La dimensión que habían alcanzado las fiestas hizo necesaria una organización común para coordinar a las distintas comparsas.

En 1970 se constituye formalmente la Junta Central de Fiestas de Moros y Cristianos, cuyos primeros estatutos fueron entregados al Ayuntamiento el 2 de enero de ese año.

Desde entonces, la Junta Central se convirtió en uno de los pilares de la organización festera, coordinando los actos generales y representando institucionalmente a las comparsas.

Esta organización se suma a la tradición de la Junta de la Virgen, vinculada a los actos religiosos y a la relación histórica de las fiestas con la patrona de Villena.

La pólvora y la tradición de las armas

La pólvora es otro de los elementos inseparables de las fiestas.

Las antiguas soldadescas dejaron una huella evidente en la estructura festera. Capitán, alférez, cabo, arcabucería, banderas y salvas son elementos que recuerdan aquella raíz militar y que todavía forman parte de la identidad de muchas comparsas.

La pólvora alcanza su máxima expresión en actos como las Guerrillas, donde el ruido de los arcabuces convierte las calles en un auténtico campo de batalla festero.

No se trata de una recreación histórica estricta. Es una tradición festiva que utiliza elementos militares y simbólicos para representar, de forma teatralizada, el enfrentamiento entre ambos bandos.

Las Embajadas y el Castillo de la Atalaya

Las Embajadas constituyen otro de los grandes elementos diferenciadores de las fiestas de Villena.

Su origen se encuentra en las antiguas representaciones teatrales entre moros y cristianos. En ellas se desarrolla el enfrentamiento entre los dos bandos, acompañado posteriormente por la pólvora y las guerrillas.

Durante buena parte de la historia reciente, estas representaciones estuvieron vinculadas al castillo de embajadas construido específicamente para la fiesta.

En 1977, el escenario de las embajadas se trasladó al Castillo de la Atalaya, incorporando uno de los monumentos más reconocibles de Villena a la propia escenografía de las fiestas.

La Atalaya proporciona así un escenario excepcional para una representación que une patrimonio histórico, tradición festera y teatralidad.

La mujer en las fiestas

La incorporación de la mujer constituye uno de los cambios sociales más importantes de la historia reciente de las fiestas de Villena.

Aunque durante años las mujeres participaron en determinados actos y alrededor de la fiesta, su incorporación plena como festeras estuvo limitada por los estatutos de la Junta Central.

El cambio no se produjo simplemente por una modificación voluntaria de las normas.

En la década de 1980 se inició un proceso judicial contra la exclusión establecida en los estatutos. La sentencia de 12 de noviembre de 1987 abrió el camino a la participación femenina, que se produjo finalmente en 1988.

Desde entonces, la presencia de la mujer no ha dejado de crecer hasta convertirse en una parte completamente integrada de la fiesta.

Este cambio tuvo además una consecuencia evidente: el número de participantes aumentó de manera extraordinaria durante las décadas siguientes. La Junta Central señala que la participación alcanzó cifras superiores a los diez mil festeros en los años noventa y superó los once mil en determinados momentos.

Catorce comparsas, catorce formas de entender la fiesta

Una de las grandes riquezas de Villena es que las catorce comparsas no son simples agrupaciones dentro de un desfile.

Cada una posee su propia identidad.

Hay comparsas que representan personajes vinculados al imaginario medieval, otras que evocan diferentes épocas, oficios, colectivos o conceptos, y otras cuya identidad se ha construido fundamentalmente a través de la propia tradición festera.

Por eso, hablar de los Moros y Cristianos de Villena significa hablar también de sus comparsas.

Y dentro de ellas existen diferentes escuadras, cabos, cargos y generaciones de festeros que aportan su propia personalidad a la celebración.

La fiesta se construye así desde varios niveles: la ciudad, la Junta Central, los dos bandos, las comparsas, las escuadras y, finalmente, cada uno de los festeros.

Una fiesta que ha sabido cambiar

La historia de Villena demuestra que una tradición no necesita permanecer exactamente igual para conservar su identidad.

Las fiestas han pasado de las antiguas soldadescas y celebraciones religiosas a convertirse en un enorme acontecimiento cultural y social.

Han cambiado los desfiles, han aparecido nuevas comparsas, se han incorporado nuevos actos, se han transformado los trajes y las formas de desfilar y, sobre todo, se ha multiplicado la participación.

Pero algunos elementos permanecen: la pólvora, la música, las banderas, los cargos, las embajadas, la devoción a la Virgen de las Virtudes y la rivalidad simbólica entre los dos bandos.

Esa combinación entre tradición y evolución es precisamente una de las claves para entender las fiestas de Villena.

Villena y sus Moros y Cristianos hoy

En la actualidad, las fiestas reúnen a miles de personas y convierten durante varios días a Villena en una ciudad completamente volcada con la celebración.

La música ocupa las calles, las comparsas llenan los recorridos, la pólvora marca algunos de los momentos más intensos y los grandes desfiles reúnen a generaciones enteras de festeros.

Pero detrás del espectáculo existe algo más profundo: una tradición transmitida de padres a hijos, construida durante más de un siglo y medio y constantemente reinterpretada por cada generación.

Las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena no son una fotografía del pasado.

Son una tradición viva.

Una tradición que comenzó a tomar la forma que hoy reconocemos en el siglo XIX, que creció hasta reunir catorce comparsas y que continúa evolucionando sin perder aquellos elementos que forman parte de su identidad.

Y dentro de esa historia general aparecen otras historias: la de cada comparsa, la de sus fundadores, la de sus trajes, sus símbolos, sus músicos y sus escuadras.

Porque para entender realmente las fiestas de Villena hay que conocer también a quienes las hacen posibles.

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Referencias

  1. Junta Central de Fiestas de Moros y Cristianos de Villena — Historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena
    Es la fuente principal para la cronología del artículo: 1838, 1845, 1848, 1849, evolución de las comparsas, 1955, 1967, Cabalgata, etc.
    Junta Central — Historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena
  2. Junta Central de Fiestas de Villena — Historia
    Especialmente útil para la organización de la fiesta y la incorporación de la mujer, incluida la sentencia de 1987 y la participación plena desde 1988.
    Junta Central — Historia
  3. Junta Central de Fiestas — Comparsa de Estudiantes
    Para la referencia a la fundación de los Estudiantes y su presencia en las fiestas del siglo XIX.
    Junta Central — Comparsa de Estudiantes
  4. Junta Central de Fiestas — Comparsas de Villena
    Fuente institucional para la estructura actual de las catorce comparsas y su organización.
    Junta Central de Fiestas de Villena
  5. El Periódico de Villena — Historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena
    Utilizada como apoyo para algunos datos históricos, entre ellos el traslado de las Embajadas al Castillo de la Atalaya en 1977.
    El Periódico de Villena
  6. Wikipedia - Moros y cristianos