El Pacto de la Alianza
¿Quién de nosotros no ha visto alguna vez el día 8 de septiembre el pacto de la alianza, entre la Comparsa de Cristianos y Estudiantes? Y si no ¿Quién no ha oído hablar de él?
Hemos podido recopilar datos, para poder conocer un poco más este acto tan peculiar, que la Comparsa de Estudiantes realiza año tras año con la Comparsa de Cristianos. El dato más antiguo del comienzo del Pacto de la alianza nos lleva a 1868, fecha importante en el devenir de nuestras fiestas.
El Pacto de la alianza consistía en la coalición de todas las comparsas que conformaban el bloque cristiano para, enfrentarse a las invasoras y usurpadoras tropas musulmanas.

Salvo rarísimas excepciones se realizaba siempre el día 6, antes de la Embajada del moro al cristiano. Por el contrario, desde 1984, fecha en que se retoma la representación de la Alianza tras más de 30 años sin realizarse, se lleva a cabo el día 8 de septiembre, antes de la Embajada del cristiano al moro.
El tono jocoso ha imperado siempre en las puestas de escenas y en sus comentarios, tanto es así que durante la década de 1890, las embajadas de la Alianza, eran realizadas por los Estudiantes montados sobre burros. Algunos años, con una rama de romero, mojada con la orina de una burra en celo, salpicaban a los burros en el hocico y éstos, rebuznando, armaban la marimorena. Esta broma se repitió en los años 1928 y 1944.
Desde que conocemos su existencia hasta 1953, año de su desaparición, siempre ha resaltado la figura de los estudiantes, festeros alegres, simpáticos y con un humor muy especial.

En el año 1984, Eleuterio Gandía, en nombre de la Comparsa de Cristianos, escribe una carta a la Comparsa de Estudiantes en la que solicitaba la reanudación del Pacto, y dicha carta decía así:
“A la Comparsa de Estudiantes: Ayer día 6 de septiembre de 1984, con motivo de las tradicionales fiestas de Moros y cristianos, la ciudad de Villena fue invadida y tomada al asalto por las tropas aliadas del bando moro. En las almenas del Castillo y para escarnio de todos los cristianos de esta plaza, la efigie de Mahoma preside la ciudad.
Es un deber inexcusable para los festeros pertenecientes al bando cristiano, la reconquista del Castillo y la retirada de la efigie de mahoma, para que con los respetos que merece, sea devuelta a la villa de Biar. Conscientes los Cristianos de que este acto devuelve a todos los villeneros su prestancia y contribuye al realce de la Fiesta, y consciente también de que la esencia de ésta es el hermanamiento y la unión entre todos los festeros, la Comparsa de Cristianos quiere aunar las fuerzas necesarias para que la reconquista de nuestros valores se efectué sin contratiempos y, por ello, propone a la Comparsa de Estudiantes la recuperación de la tradicional “Alianza” entre las dos Comparsas, perdida, por motivos que desconocemos, desde hace ya bastantes años.
Por esta causa y a fin de iniciar las pertinentes conversaciones, queremos invitaros mañana día 8, antes de la Embajada, a una concentración de tropas en nuestro cuartel social sito en la Plaza Vieja del Mercado, para desfilar posteriormente unidos con el Embajador Cristiano al frente, hasta los aledaños del castillo.
Esperando prontas noticias y vuestra visita, os envía un saludo festero.
LA COMPARSA DE CRISTIANOS.”
La idea cayó muy bien en el seno de la comparsa, a los Estudiantes ya hacia años les faltaba algo, y tras mucho tiempo sin vigencia, se realizo el pacto en este mismo año.
El día 8 fue el elegido para tal fin, entre las salvas de la misa mayor y la embajada del cristiano al moro.
Como antaño, reina en esta Alianza la jocosidad y el buen humor, que se mantienen a pesar de algún que otro contratiempo, como el ocurrido en 1985 cuando los Estudiantes se presentaron en la sede cristiana. Una carta que enviaron los Estudiantes a los Cristianos nos explica lo sucedido:
“Villena, a 2 de septiembre de 1986. Sr. Presidente de la Comparsa de Cristianos (bravos y aguerridos guerreros, compañeros nuestros en mil y pico batallas saldadas todas a nuestro favor). Como en años anteriores, hemos recibido vuestra misiva, invitando a nuestras tropas a la coalición que tradicional y anualmente hacemos, con el único fin de reconquistar el castillo que posee el Moro (cosa que solo seda porque lo exige el guión, que si no otro gallo cantaría) para nuestra querida Villena.
Sabéis que es de nuestro agrado, la unión de la tropa Cristiana y la Estudiante, para conseguir tal fin; pero entendemos que ha de hacerse con la mayor cantidad de efectivos posibles, para que la encarnizada batalla tenga un desenlace a nuestro favor por superioridad y bravura de nuestros hombres y no, por ser cosa del “librico”.
Esto es, porque, así como hace dos años la disciplina presidio todos nuestros actos y movimientos en la singular batalla, el año pasado, notamos en vuestros hombres, una gran decadencia y relajación de las costumbres que siempre os han honrado y caracterizado, ¡ojo!, que es así como desaparecen los grandes imperios, ya que, al ir con nuestra tropa formada a reunirnos con vosotros a vuestro campamento, el recibimiento dejó bastante que desear, puesto que el “puerta” no dio el aviso de nuestra llegada, ya que ese servicio de vigilancia había abandonado el puesto, y al entrar vimos una ausencia total de mandos y, por consiguiente, la tropa, totalmente diseminada, fuera del campamento a muchas leguas de la redonda y ¡claro! Si los jefes desertan no se le puede pedir a la tropa que siga al pie del cañón; el único retén que había en ese momento era un aburrido caballo atado a una reja y sin saber que hacer allí: un infante haciendo un pipí en un rincón y un hombre detrás de una barra dando alguna que otra cabezada.
Ante tal lamentable espectáculo de lo que debe de ser un comité de recepción de los refuerzos solidarios que llegan, optamos por tomar la iniciativa de ir al campo de batalla sin vosotros y con los estómagos en avanzado estado de inanición.
En estas precarias condiciones íbamos a una muerte segura pero con un pelotón de vuestro refuerzo que apareció, nuestra hidalguía y bravura y una “manecica” que nos echó el director de la obra, conseguimos una difícil y laboriosa victoria, que nos permitió poseer el Castillo durante todo este año.
Esperamos y confiamos que el día 8, la disciplina vuelva a ser como la de hace dos años (y si no es así, con mano dura, destituir los mandos que hagan falta) y podamos obtener una cómoda y fácil victoria llevando a un buen numero de soldados bien equipados y alimentados.
Esperando tal momento, os saluda atentamente la COMPARSA DE ESTUDIANTES. ¡El día 8, el de la “Morenica”, nos veremos!”.
Arreglado el desaguisado, la camaradería volvió por sus fueros y, como botón de muestra, tenemos el sistema de turnos impuestos entre las dos comparsas, consistente en que el almuerzo del día 8 es costeado por los comparsa propietaria del campamento en el que se realice la Alianza, mientras que, por su parte, la otra comparsa se hace cargo del aperitivo, una vez finalizada la Embajada.

Pero las Comparsas crecen y como “la pela es la pela”, estos turnos dejaron de cumplirse, haciendo la embajada todos los años en el campamento Cristiano -pues es más grande- y cada comparsa almuerza y toma el posterior aperitivo en su sede. Pero el final es el mismo, unirse las dos Comparsas para echar al moro del castillo.
Y, así, desde 1991, la Comparsa de Estudiantes hace acto de presencia con sus embajadores montados en un par de burras, retomando la pasada costumbre; acabada la alianza, los arcabuceros de ambas comparsas –previo permiso de la Junta Central de Fiestas- desfilan juntos acompañando al Embajador Cristiano hacia los aledaños del Castillo de la Atalaya.
Hemos gozado con Fernando Domene “El Maestro”y Antonio Tomas “El Barri”, tomaron su relevo la “Peña El Tintero” de la que recordamos buenas Alianzas, continuaron su labor la “Peña los Últimos de la Fila” y desde el año 2007, de nuevo, Fernando y El Barri, decidieron tomar las riendas del Pacto para llevar a nuestros osados guerreros a la victoria.

Para finalizar y resumiendo, el pacto de la alianza comenzó en 1868, (desde que tenemos información) hasta 1953 sin interrupción (85 años consecutivos). Desde esta fecha hasta septiembre de 1984 se interrumpió el acto por motivos que desconocemos (31 años sin pacto). Y para terminar desde 1984, fiestas incluidas, hasta el día de hoy se realiza de nuevo, con nueva sabia y con la alegría que todos conocemos; 30 años de la reentrada del Pacto de la Alianza, que seguro que ambas Comparsas celebraran como se merece.








