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Las Cruces

Roberto Esquembre Ocetta 19/12/2013 Imprimir | Agregar a favoritos

El Paraje de Las Cruces se encuentra en las estribaciones finales de la Sierra de la Villa, mas arriba del Castillo de la Atalaya y situado a unos 550 metros de altura sobre el nivel del mar. Recibe este nombre porque en su lugar se encontraba la Ermita de las Cruces, también llamada Santuario de las Cruces, Ermita del Calvario, Ermita del Santo Sepulcro y Ermita de San Crispín. Las primeras noticias de esta ermita datan de 1780, apareciendo en la relación de Vila de Hugarte con el nombre de Ermita del Santo Sepulcro. Fue derribada en los años 70 al estar en ruinas, pero se conservan en este lugar las tres cruces que dan nombre al paraje. La fachada meridional era pentagonal, con la parte superior truncada, por el asiento de la espadaña, a cada lado de esta, sobre la horizontal del frontón, se elevaban sendos adornos arrosariados.

La planta de la ermita tenía forma de T con crucero en la cabecera y dos capillas laterales con cúpulas de media naranja cubiertas con tejas y rematadas con liternas con cupulines. A la ermita se le añadieron otras construcciones destinadas a convento de las siervas de Jesús, destruido en 1936.

Ante la ermita finalizaba el Vía Crucis que ascendía desde la Calle el Calvario de la localidad. En ella se guardaban los pasos de Semana Santa que se bajaban a la ciudad para las procesiones y se depositaban en la Ermita de San Anton. En su interior había una imagen de San Crispín, titular de la ermita, que se encuentra actualmente en el Santuario de la Virgen de las Virtudes, al ser trasladada tras el derribo de la edificación. Este Santo es el patrón de los zapateros por lo que bajo su advocación se encuentra un notable sector industrial en la ciudad, la fabricación de calzado.

El paraje de las Cruces se sitúa en la umbría de la Sierra de la Villa, al pie de una vertiente bastante escarpada, cubierta con repoblaciones de pino blanco y algunas sabinas dispersas en los escarpes rocosos. Desde el mirador podemos contemplar una panorámica de la ciudad a nuestros pies presidida por el majestuoso Castillo de la Atalaya, cuya torre del Homenaje domina el valle.

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