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Junta Central de Fiestas
Comparsa Almogávares

2011 Premio "Alfredo Rojas, historia e investigación" (2)

Junta Central de Fiestas 18/04/2013 Imprimir | Agregar a favoritos

¡Alto! ¿Quién vive? ¡¡Somos los Contrabandistas!!

Si hablamos de una comparsa especialmente singular dentro de las fiestas de Moros y Cristianos estamos hablando de aquélla que viste el típico traje rondeño utilizado por los bandoleros de los siglos XVIII y XIX; hablamos de aquélla cuyo modo de desfilar les hace distinguirse de forma inmediata del resto, con paso revolucionado pero firme; es aquélla cuyas escuadras vienen encabezadas por las evoluciones de un cabo con una gran navaja al viento.

Si hablamos de una comparsa especialmente significativa -por más repetida, en la geografía festera nacional- o de comparsas con solera -de arralgadas tradiciones y antiguas representaciones- estaremos hablando de las comparsas contrabandistas. Podemos ser andaluces en Villena o Alcoy, Mirenos de Caudete, Bandoleros o Contrabandistas en la mayoría de poblaciones. Pero bajo estas diferentes denominaciones se cobija un mismo sentimiento festero, una misma y particular forma de vestir, de desfilar, e incluso de interpretar la música festera.

Pero a todo esto, seguramente en alguna ocasión nos habremos preguntado qué tienen que ver las comparsas de Contrabandistas con los Moros y Cristianos y, más aún, con los hechos que supuestamente se rememoran en nuestros festejos, los tiempos de la reconquista cristiana de la Península Obérica. De la misma manera, nos podemos plantear qué función cumple un acto como el Contrabando en nuestras fiestas, cuál es su origen y cómo ha llegado hasta la actualidad.
 
El anacronismo del que a veces se ha tildado a nuestras comparsas es evidente, pero nuestra presencia está más que justificada, si analizamos los orígenes socioculturales de la fiesta. Frente a esto, estas comparsas, centenarias en muchos casos, son parte y esencia de nuestros festejos: atesoran la singularidad suficiente para seguir siendo atractivas, y son poseedoras de profundas tradiciones, cuyo principal estandarte son las representaciones de "El Contrabando".
 
Anacronismo ...
 
Como decíamos, anacronismo y popularidad se pueden conjugar a la perfección en las comparsas contrabandistas existentes. Seguramente a cualquier profano en materia festera le resultaría difícil establecer una relación entre Contrabandistas y Moros y Cristianos. Pero aún siendo esto así, no podemos negar la popularidad que han alcanzado estas comparsas, que hace que posiblemente sea la más repetida en las poblaciones que celebramos fiestas de Moros y Cristianos.
 
En cuanto a este aparente anacronismo, analizando diversas publicaciones sobre el origen de nuestras fiestas, es evidente que se puede justificar la inclusión en ellas de comparsas como los Contrabandistas, y que sería algo coherente.
 
Por una parte podemos decir que no todas las comparsas que participan en la fiesta representan a guerreros, sino que algunas simbolizan a grupos sociales de la época medieval y no tenían por qué participar en las contiendas bélicas. Este sería el caso, de las comparsas que representan a Labradores, Estudiantes, Marinos y muchas otras en diferentes poblaciones. Tal y como definen Domene y Sempere, nos estamos refiriendo a las comparsas como "colectivos sociales medievales, sin perjuicio de que puedan abarcar a otras épocas anteriores o posteriores".

Las comparsas contrabandistas encajarían perfectamente en esta definición ya que los bandoleros han existido en España prácticamente desde el Impero Romano, por tanto en la Edad Media los había; aunque el traje y otros elementos que actualmente les identifican, se corresponden con los bandoleros románticos de Sierra Morena de los siglos XVIII y XIX -época en la que aparecen las Comparsas- así como con otros elementos del folclore andaluz más reciente. Es decir, los contrabandistas, colectivo social medieval, pero con traje correspondiente a otra época.
 
Pero además de esta definición, si nos vamos a los orígenes de las fiestas, más allá de las comparsas, podemos observar como a lo largo de la historia, toda fiesta, a nivel popular, ha nacido de escenificaciones, bien espontáneas, bien más estructuradas, que el pueblo ha llevado a cabo para representar las preocupaciones sociales de cada momento. En ellas introducían a sus mitos, héroes o villanos, a quien atacaban, elogiaban o eliminaban, aunque fuese simbólicamente. Estas representaciones se llevaban a cabo en casi todas las poblaciones y con diferentes motivos, simplemente eran modos habituales de festejar algo, ensalzando "al bueno" y despreciando "al malo".
 
A medida que en cada población iban evolucionando sus festejos, se identificaba al bueno con unos atuendos determinados y al malo con otros. Al mismo tiempo, los grupos que se integraban en la fiesta solían tener en común la pertenencia a un gremio, una vocación, una posición social o lo que fuere que diese sentido a su agrupación.
 
Si todo esto lo aplicamos a nuestras fiestas de Moros y Cristianos observamos que nada es diferente, ya que la representación de Comedias de Moros y Cristianos, y posteriormente Embajadas, es el embrión de los festejos actuales. Estas representaciones originalmente eran de carácter laico, si bien después se fueron cristianizando al popularizarse, por influencia de la iglesia. A las fundamentales y primitivas embajadas, se les unió la parte religiosa y, muy posteriormente, los desfiles y demás actos laicos.
 
Además, diferentes momentos relevantes de la historia fueron calando en unas fiestas todavía en formación y siempre en evolución. Así, por ejemplo, la Guerra de la Independencia de España, las Guerras Carlistas, el triunfo de Garibaldi en Italia, e incluso la influencia del cine de Hollywood, crearon mitos que la sociedad, en nuestro caso, integró en las fiestas de Moros y Cristianos en la parte de "los buenos" (Garibaldinos en Sax, Americanos en Villena, Navarros en Alcoy, Mosqueteros en Albaida y muchas más en toda la geografía festera).
 
Pues bien, como parte de esta asimilación de mitos populares integrados en las fiestas de Moros y Cristianos tenemos a las comparsas Contrabandistas. A partir de la Guerra de la Independencia española, en el siglo XIX, fue muy popular el mito del bandolero bueno, identificado con el bandolero andaluz. Lucharon contra los franceses ante su invasión, defendieron la monarquía y se enfrentaron a los latifundistas andaluces con el célebre "robar a los ricos para dárselo a los pobres". Es evidente que en algún momento del siglo XIX, este mito comenzó a integrarse en la parte de "los buenos" de las distintas fiestas, dando origen a las comparsas de Contrabandistas de nuestras fiestas de Moros y Cristianos.
 
De todo esto se desprende que el rigor histórico no es algo preferente en las fiestas de Moros y Cristianos, o al menos no lo ha sido durante muchos años. Por lo que la presencia de las comparsas consideradas anacrónicas solamente se puede justificar por la identificación de grupos sociales antagónicos (bueno/malo) y por la influencia de determinados momentos históricos que la sociedad integró en sus festejos sin mayores preocupaciones.
 
 
Popularidad ...
 
Así pues, los Contrabandistas somos simplemente un ejemplo de este tipo de comparsas cuya presencia en los Moros y Cristianos se podría justificar con lo expuesto hasta el momento. Con el paso de los años, mientras algunas de las denominadas comparsas anacrónicas fueron desaparecieron y otras se fueron "medievalizando", las comparsas contrabandistas se fueron consolidando y ganando aceptación en la mayoría de poblaciones festeras desde principios del siglo XIX -en Alcoy aparecen en 1839- En la actualidad sigue esta expansión ya que son numerosas las poblaciones que han incorporando recientemente las fiestas de Moros y Cristianos y que también cuentan con una comparsa de Contrabandistas. Esta proliferación a lo largo de la geografía festera se puede explicar por diferentes motivos, en función de la época de fundación.
 
Por un lado, el origen geográfico de las primeras comparsas contrabandistas está bastante localizado. Coincide totalmente con el origen de las propias fiestas de Moros y Cristianos, y lo encontramos al noroeste de la provincia de Alicante y sur de Valencia, en torno a las comarcas de l'Alcoià, El comtat i la Vall d'Albaida (Alcoi, Bocairent, Fontanars, Ontinyent, Cocentaina, Muro de Alcoy ...) a los que añadiríamos las poblaciones de La Vila Joiosa y Monforte del Cid donde, fuera de este epicentro, también aparecieron Contrabandistas en sus festejos en el siglo XIX. Estas comparsas fueron prácticamente coetáneas con aquéllos a los que emulaban, los bandoleros románticos de este siglo. Así pues, la integración de estos ídolos en los festejos es, en este caso, directa. Alcoy, en 1839, es la primera ciudad que incorpora a los Contrabandistas en sus fiestas, a la que le siguen poblaciones como Bocairent, en 1860 y Ontinyent, en 1861, todas ellas muy próximas a la Sierra de Mariola. Esta zona fue frecuentada por algunas partidas de bandoleros a principios de siglo XIX, lo cual influiría de manera decisiva a la hora de incorporar, por proximidad, el fenómeno de bandolerismo en sus celebraciones.
 
Ya desde esos años la propagación de este tipo de comparsas fue rápida, por influencia de poblaciones cercanas. Así, desde Alcoy, se fue expandiendo a las comarcas limítrofes. En otros casos, los contactos comerciales entre ciudades, también tenían consecuencias en ámbitos festeros. Pudo ser el caso del origen de los Contrabandistas de La Vila Joiosa, y es el caso seguro de los Andaluces de Villena, cuya fundación se debe a un comerciante alcoyano que se estableció en nuestra ciudad y que en 1923 organizó entre el gremio de comerciantes esta comparsa, a imagen y semejanza de la de la filàAndaluces de Alcoy.
 
Con el paso de los años y hasta la actualidad, la creación de nuevas comparsas contrabandistas ha seguido en aumento. Por lo que podríamos decir que se sigue sin tener en cuenta el rigor histórico, ya que la presencia en numerosas poblaciones de honda tradición, justifican de alguna manera la creación de estas nuevas. Sigue siendo por lo tanto la influencia de otras localidades la causa principal de fundación de nuevas agrupaciones, simplemente motivada por lo atractivo de sus trajes, su música, modo de desfilar y todos aquellos elementos singulares de las comparsas contrabandistas.
 
Pero si toda esta particular idiosincrasia ha sido siempre uno de los principales atractivos, que todavía contribuye a esta expansión contrabandista, a lo largo del siglo XIX y principios del XX había un elemento añadido de especial relevancia. En aquellas primeras comparsas, sialgo contribuyó a la proliferación de los Contrabandistas fue fundamentalmente el atractivo ejercido por la celebración del acto del "Contrabando" que, como veremos, está en el origen mismo de muchas de nuestras comparsas.
 

Tradición ...
 
Hablar de Contrabandistas es hablar de Contrabando. Resulta cuanto menos curioso el hecho de que todavía algunas de las comparsas o "filàs" Contrabandistas de diferentes poblaciones mantengamos un acto propio dentro de los festejos que se celebran en cada ciudad. Un acto tan antiguo como las propias comparsas en la mayoría de los casos, basado en una representación generalmente entre Contrabandistas y otra comparsa, con diferentes matices en función de cada lugar. Veamos cual pudo ser el origen de estas representaciones y el estado actual de las mismas.
 
Si hablábamos anteriormente de las representaciones -embajadas- como origen de nuestra fiesta de Moros y Cristianos, podemos deducir que en un principio este tipo de actos tenían mucho más peso específico en los festejos y que, con el paso de los años, se fue perdiendo en favor de los desfiles. Una muestra de esto es que, por ejemplo en Villena, en el siglo XIX y principios del XX, además de las Embajadas se llevaran a cabo "Alardes", "Simulacros" o el mismo "Pacto de Alianza", que poco a poco fueron perdiendo protagonismo frente a los desfiles. Es decir, el papel de las comparsas primitivas era "participar" de una representación, más que salir a desfilar, como sucede en la actualidad.
 
Si bien la representación principal se puede considerar la Embajada en la que Moros y Cristianos se disputan la plaza, hay otra serie de representaciones subordinadas a ésta. Por ejemplo en Villena el Pacto de la Alianza, antes de 1953, lo llevaban a cabo todas las comparsas cristianas con el fin de aliarse entre ellas para después enfrentarse a los moros. Sabemos que los Andaluces, en 1923, participaron de esa Alianza, además de también empezar a representar su Contrabando, tal y como se refleja en el programa de fiestas de ese año:
 
"7 de septiembre, a las 4 de la tarde. Pacto de la Alianza. Entre Cristianos, Romanos, Estudiantes, Marineros y Andaluces. A las cinco de la tarde, Acto del Contrabando, por la comparsa de Andaluces y Marineros en la calle de San Sebastián".

En este escenario por tanto, conforme van apareciendo las comparsas de Contrabandistas en las diferentes poblaciones, han de situarse. Es decir, se sienten en la necesidad de "representar un papel" en esta amplia función que son los Moros y Cristianos. Los Contrabandistas encuentran su representación, ese "lugar" dentro de las fiestas con el acto del Contrabando, Embajada Contrabandista o Alijo, nombre con el que se conoce dependiendo del lugar al que nos refiramos.
 
No obstante, pese a su tradición y trayectoria, en la mayoría de casos, el Contrabando es considerado un acto de segunda, e incluso particular de dos comparsas, no apareciendo en ocasiones ni en los programas de actos. Así fue conceptuado en el I Symposium de Embajadas celebrado en 1994 en Villena, como una "embajada secundaria". En Villena, por ejemplo, pese a formar parte del programa oficial de actos desde el primer año de representación -1923-, ha pasado por diferentes momentos y es en la actualidad cuando vive su momento de mayor consolación.
 
El Contrabando o Embajada Contrabandista tiene aspectos comunes en los diferentes pueblos: se trata de una escenificación con un texto básico, normalmente en verso, ya sea en valenciano o castellano, en el que normalmente aparecen un contrabandista y un representante cristiano, que varía en función de la población. En unos casos se representa un parlamento entre Contrabandistas que quieren introducir un alijo "de contrabando" en la ciudad y centinelas que se lo impiden. En otros, se trata de escenificar una alianza entre los Contrabandistas y otras comparsas cristianas, a fin de unir sus fuerzas para enfrentarse más tarde a los moros, donde en principio los contrincantes nunca se fían de las intenciones contrabandistas. Algunos de los textos que se utilizan desprenden aires cómicos, en otros casos tienen cierta solemnidad. Pero estas representaciones, con sus respectivos matices diferenciadores, son pequeñas piezas literarias que nos hablan de la esencia que nos define como Contrabandistas, así como del carácter emprendedor y participativo de nuestras comparsas, cuya singularidad alienta a seguir representando cada año este acto tan carismático. Es además especialmente esperado por los más pequeños, ya que en la mayoría de poblaciones el Contrabando se acaba tirando regalos y caramelos al público, simbolizando el reparto de la mercancía que los Contrabandistas llevan en sus alforjas.
 
El hecho de que en varios casos este acto date del inicio mismo de la comparsa nos da a entender que el Contrabando era algo inherente a las primeras comparsas contrabandistas. Cuando se creaba una nueva, por influencia de otra población cercana, este acto formaba parte de la misma desde sus orígenes. Así, encontramos referencias a este tipo de representaciones en las formaciones contrabandistas con más tradición y solera, además de en alguna que otra de más reciente creación. En la actualidad tenemos constancia de que todavía se realiza en Alcoi, Cocentaina, Ontinyent, Monforte del Cid, La Vila Joiosa, Mutxamel, La Font de la Figuera, Xixona, Villena, Ibi y Almoradí, entre otros. Otras poblaciones como Bocairent, están intentando recuperarlo; y en sitios como Fontanars, Muro de Alcoy o Banyeres, donde también se llevaba a cabo, ha desaparecido
 
 
Las comparsas del Contrabando
 
Como decíamos, las localidades donde se representa o se ha representado el acto del Contrabando coincide básicamente con aquellas donde las comparsas Contrabandistas ya existían en el siglo XIX. No obstante, el acto se extendió parejo a la formación de nuevas comparsas contrabandistas, por ejemplo Villena o Ibi a principios de siglo XX o, mucho más recientemente, Almoradí.
 
En Alcoi encontramos la primera referencia al acto del Contrabando. Se tiene conocimiento de que ya se realizaba en 1857, por lo que si tenemos en cuenta que la filà de Andaluces se fundó en 1839 en esta ciudad, es muy probable que se realizara prácticamente desde su inicio. Para la representación han contado diferentes filaes como oponentes: Somatenes, Navarros, Estudiantes y, desde 1919, son los Labradores los que cada 24 de abril, a las 7´15 de la mañana, colaboran en la puesta en escena del Contrabando.
 
Como dato curioso, precisamente en 1857 el Contrabando llegó a ser prohibido por parte de la Junta de Fiestas por "las cosas indecentes y asquerosas que se suelen arrojar en la plaza en dicho acto", si bien al final se consiguió que se suprimieran tales "cosas" y el Contrabando siguiera dentro de la fiesta.
 
En Concentaina tenemos otra de las representaciones más antiguas, que data de mitad del siglo XIX, al igual que la misma filà. De hecho la existencia de la filà se sabe por la referencia al "Alijo" o lo que hoy en día se conoce como "Embaixà del Contraban", que es también representada cada año por las filaes de Contrabandiscas y Maseros.
 
Una de las representaciones más emblemáticas de las que se mantienen actualmente a encontramos en Ontinyent y se lleva a cabo cada sábado de fiestas (último fin de semana de agosto) a las 12 de la mañana en el castillo de embajadas, con una gran puesta en escena. Se trata de un parlamento entre los Contrabandistas y la comparsa de Marineros, donde los Contrabandistas pretenden introducir el contrabando en la ciudad. Es tan antiguo como la misma comparsa -1861- y cuenta en esta población con el entusiasta apoyo del público que siempre ha llenado la plaza donde se representa, tanto en los orígenes, cuando se hacía a eso de las 6´30 de la mañana, como después cuando ha ido retrasándose en horario.
 
A lo largo de la historia pasó por diferentes momentos, pero es un acto consolidado prácticamente desde 1878. Anecdótica se puede considerar, con el paso de los años, la prohibición que sufrió en 1939, año en que se reanudaron los festejos tras la Guerra Civil. Con la intención de dar mayor realce a los actos religiosos y revestir de mayor solemnidad los actos cívicos, la comisión municipal acordó: "Suprimir el acto denominado El Contrabando y dar en cambio mucha más amplia la Fiesta de Caridad que es costumbre celebrar el mismo día".

Mención especial merece la representación de La Vila Joiosa, por la singularidad que supone el que parte de ésta se desarrolle en el mar. La Companyia de Contrabandistes ( las comparsas aquí se denominan Compañías) se fundó en el siglo XIX, probablemente en 1876. Se cree que el Alijo y Embajada de Contrabandistas se representa desde su fundación, es más, que esta compañía se creó con este objetivo.
 
El acto está compuesto de dos partes: el "Alijo entre Contrabandistas y Piratas Corsarios" y la posterior "Embajada y Piratas Corsarios" y la posterior "Embajada Contrabandista". Todo se representa el día anterior al famoso desembarco, es decir a la llegada de las tropas moras a la ciudad. Por lo tanto estamos ante una escenificación a través de las que las comparsas cristianas se alían para luchar posteriormente contra las moras.
 
En "El Alijo" participan todas las compañías cristianas: Pescadores, Marinos, Piratas Corsarios y Contrabandistas embarcan, mientras las otras siete compañías cristianas esperan en la playa. Tras batallar, todas juntas llegan a pies del castillo de la ciudad, donde se lleva a cabo la Embajada Contrabandista. En esta parte, el Embajador Contrabandista ofrece su ayuda al Rey Cristiano (papel que cada año ostenta una comparsa diferente) y así unirse para combatir a los moros que están a punto de llegar a la costa.
 
Otra población con representación contrabandista es Monforte del Cid, cuya peculiaridad le viene dada porque la comparsa de Contrabandistas, junto a la de Moros y la de Cristianos, son las únicas tres que participan en sus fiestas, Por lo que estando al mismo nivel que Moros y Cristianos, escenifica también una Embajada, cuyo origen es prácticamente el mismo que el de la comparsa, mitad del siglo XIX. Esta Embajada Contrabandista es puesta en escena junto a la comparsa de Cristianos, que ostenta el castillo. Una vez más, los Contrabandistas ofrecen su ayuda para aliarse contra los moros ante su inminente ataque.
 
Los textos que se utilizan han variado desde los orígenes y el embajador también suele ser diferente de un año para otro. Esto, junto a la manera en que se declama (con un simpático acento andaluz y un texto muy fresco) da una expectación importante entre los vecinos y convierte este acto en unos de los más importantes de los festejos de Monforte, concentrando habitualmente a numeroso público.
 
Siguiendo con las poblaciones que ya hacían el Contrabando en el siglo XIX llegamos aXixona. Aunque no se conoce con exactitud el origen, el documento más antiguo que se tiene de esta filà es un programa de actos de 1884 donde se cita, precisamente, la"Ambaixà dels Contrabandistes". Es decir, de nuevo este acto en el origen de una comparsa. Se celebra el segundo día de fiestas, en el que en esta localidad se llevan a cabo cuatro embajadas. La de los Contrabandistas es la primera, teniendo lugar a partir de las nueve y media de la mañana, y como ya hemos visto en otras poblaciones, pretenden dar su apoyo a las tropas cristianas ante la apremiante amenaza de los moros. Los cristianos están representados en este caso por la filà de La Canyeta, que en primera instancia rechazan la ayuda, para después aceptarla, momento que los Contrabandistas celebran repartiendo caramelos y juguetes entre los más pequeños.
 
En Mutxamel encontramos otra comparsa contrabandista de honda tradición y que todavía lleva a cabo en la actualidad su Embajada Contrabandista. Esta representación ha sufrido varios cambios a lo largo de su historia, y su peculiaridad le venía dada porque al principio todos los Contrabandistas iban montados a caballo o mulos a los que se les ataviaba con grandes aparejadas de gruesas telas adornadas con madroños, es decir con las gualdrapas típicas contrabandistas que también hemos visto en alguna ocasión en Villena. En este caso lo que se representa es también la alianza de los Contrabandistas con el resto de tropas cristianas, para enfrentarse más tarde a los moros. Se lleva a cabo el segundo día de fiestas al mediodía.
 
En la ciudad de Ibi encontramos otra representación Contrabandista que, con el nombre de Entrada del Contrabando, aparece en los programas de fiestas desde 1943. Pese a que esta comparsa fue fundada en 1930, pasó por diferentes vicisitudes y se refundó en el año 1941, iniciando ese mismo año un acto denominado "Reparto del Botín", que al año siguiente cuajaría ya como "Entrada del Contrabando". Se trata en este caso de una embajada humorística que finaliza con lanzamiento de regalos y golosinas, en la que intervienen las comparsas de Contrabandistas y Maseros -como en muchas otras poblaciones- y que con altibajos e incluso desapariciones, todavía se representa en la actualidad cada septiembre, el sábado de fiestas a mediodía.
 
Caso curioso es la población de Almoradí. Alejada de los orígenes contrabandistas, tanto cronológica como geográficamente, es la muestra perfecta de la continua expansión de este tipo de comparsas y, por ende, de sus costumbres. Se trata de una representación con ciertas peculiaridades, en comparación con las que hasta aquí hemos citado. En primer lugar, el texto que se representó en los primeros 5 años era una adaptación del Contrabando de Villena. A partir de 2005 ya cuentan con texto propio. Se trata de un texto en verso, en tono humorístico, con constantes referencias a temas locales, pero con la singularidad de que lo que se escenifica es la sucesión del Jefe Supremo de los Contrabandistas por uno de sus tres pupilos, algo totalmente original dentro de este tipo de actos, ya que no tienen ni oponentes ni aliados.
 
Por último haremos referencia a nuestro Contrabando, el de Villena, el que los Andaluces llevamos a cabo cada tarde del 7 de septiembre y que ya se representó en 1923, el primer año de la Comparsa. En nuestro archivo se conserva un cuadernillo con el título de "Embajada de Contrabandistas y Marineros", impreso en agosto de 1924 y que recoge los textos originales del acto. Pese a ser concebido para ser representado junto a los Marineros -como sucede en Ontinyent- el oponente de los Andaluces ha variado en diversas ocasiones. En los primeros años fueron los Marineros los encargados de representar los papeles de centinelas. Entre 1939 y 1942, toman el relevo los miembros de la comparsa de Piratas, que también lo llevarían a cabo en 1950. En los años 1948 y 1949, los oponentes fueron los Americanos. Desde 1973 a 1982 vuelven a retomar el papel los Marineros, que es este caso han renacido con el nombre de Marinos Corsarios. Pero en la última época de este acto, a partir de 1988, todos los papeles son representados por miembros de nuestras comparsa, si bien los centinelas van ataviados con el traje de los guardias franceses -migueletes- del siglo XIX.
 
El Contrabando de Villena ha pasado por diferentes épocas tanto de apogeo como, incluso, de supresión. Hoy en día es un acto bastante consolidado, que consta principalmente de dos partes. La primera, el parlamento, donde se representa el diálogo entre los centinelas y los Contrabandistas que quieren entrar a la ciudad. Los textos utilizados son prácticamente los mismos que en 1923, aunque fueron reformados y actualizados en 1990. La segunda parte comienza enlazada con el parlamento, y es que una vez que se les niega la entrada en la ciudad, los Contrabandistas prefieren arrojar su mercancía a la multitud antes que entregarla a los centinelas. Ahí comienza un desfile de carrozas en el que las Peñas son protagonistas, arrojando al público que sigue el desfile, todo tipo de juguetes,caramelos y otros objetos.
 
Tenemos constancia de otras poblaciones como Bocairent, Banyeres, Muro de Alcoy o Fontanars que, aunque en la actualidad no lo representan, lo hicieron en algún momento de su historia. Así por ejemplo, en Banyeres se representó solamente los años 1956, 1957 y 1958, siendo los textos una adaptación de las Embajadas Contrabandistas que se realizaban en otras poblaciones cercanas. En este caso, los Contrabandistas pretendían entrar en la plaza con sus mercancías, pero ante el peligro del ataque de los moros, deciden ayudar a la población en su defensa. En el papel de oponentes, tuvieron el primer año a los Labradores y posteriormente a los Cristianos. Igualmente en Fontanarsel Contrabando formó parte del programa de actos durante algunos años, aunque ya no se representa desde 1978. Por último en Muro de Alcoy a principios de siglo XX se realizaba una Embajada entre Contrabandistas y Estudiantes -comparsa desaparecida en esta población-, pero actualmente ya no se representa. En Bocairent, el Contrabando es un acto de gran tradición que se celebraba cada día 4 de febrero a las 5 o las 6 de la mañana y representaba el intento de entrar los Contrabandistas con su mercancía al pueblo, encontrándose con la oposición de las fuerzas públicas, papel que representaba la comparsa de Granaderos. Este acto, que es tan antiguo como la misma comparsa -1860-, dejó de representarse y en la actualidad se está intentando recuperar, de hecho se representa cada tres años.
 
Acabamos ya con esta recopilación de poblaciones contrabandistas y con este paseo por sus Embajadas, Alijos o actos del Contrabando, sabiendo que seguramente no estarán todos los que son, pero que si son todos los que están. Es decir, que aunque existirán más representaciones de este tipo en localidades que no hemos mencionado, aquí hemos recogido aquellas más significativas por antigüedad, por tradición o por singularidad, sabiendo que conforman una buena muestra de todas las existentes. Todas ellas suponen quizá el mayor hecho diferencial de los Contrabandistas en relación al resto de comparsas que toman parte de las fiestas de Moros y Cristianos.
 
Pueden ser un 7 de septiembre en Villena, un 24 de abril en Alcoi o un 4 de febrero en Bocairent. Quizá un 27 de julio en La Vila o un 11 de septiembre en Mutxamel. En agosto en Ontinyect, en septiembre en Ibi o cada 7 de diciembre en Monforte del Cid. En cualquier caso, un centinela hará el alto a unos Contrabandistas a la voz de "¡Alto! ¿Quién vive?". A lo que éstos con más o menos ornamentos verbales, vendrán a contestar que "¡¡Somos los Contrabandistas!!", esos que cada año llegamos de nuevo a la ciudad con las alforjas cargadas de ilusiones para la chiquillería que nos espera, con nuestros anacronismos y peculiaridades, con nuestra singularidades y tradiciones, con todas esas costumbres y maneras de hacer que nos dotan de gran popularidad tesoro literario que, con diferentes nombres a lo largo de la historia y la geografía festera, nos ha llegado a nuestros días como herencia cultural de los festeros contrabandistas del siglo XIX y principios del XX.
 
Antonio Valdés Domene

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